El rey Harald V de Noruega, quien a lo largo de su vida se convirtió en una figura emblemática de la monarquía escandinava, falleció el pasado viernes a la edad de 89 años en el Hospital Nacional de Oslo. Su deceso, confirmado por el Palacio Real, se produjo a las 6:35 de la mañana y marca el fin de una era para la familia real noruega. A lo largo de su reinado, Harald se destacó por su capacidad de modernizar la institución monárquica, eludiendo el camino de otros monarcas de su edad que han optado por abdicar en favor de sus sucesores.
El primer ministro Jonas Gahr Støre expresó el pesar de la nación, afirmando que el pueblo noruego siente una profunda gratitud por la vida dedicada al servicio de su país. Durante más de treinta años como rey, Harald V cultivó un fuerte vínculo con la ciudadanía, ayudando a resaltar lo mejor de la sociedad noruega. Su legado se extiende más allá de su papel ceremonial, ya que bajo su reinado, Noruega experimentó un significativo auge económico, impulsado por sus vastos recursos de petróleo y gas.
Nacido en 1937 en Asker, cerca de Oslo, Harald fue el primer príncipe noruego nacido en el país en siglos. Su infancia estuvo marcada por la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, lo que obligó a su familia a huir primero a Suecia y luego a Estados Unidos. A pesar de su juventud, Harald realizó su primer acto oficial a los seis años, al bautizar aviones de guerra en Canadá, lo que refleja su compromiso con su país incluso en los momentos más difíciles.
El camino hacia su matrimonio con Sonia Haraldsen, su amor de la escuela, fue un desafío, ya que se le aconsejó que buscara una pareja entre la nobleza europea. Sin embargo, después de nueve años de resistencia, se casó con Sonia en 1968, un evento que fue celebrado con entusiasmo por el pueblo. Juntos, tuvieron dos hijos, Haakon y Marta Luisa, y su unión fue fundamental para fortalecer la monarquía noruega en tiempos de cambio social y político.
Durante su reinado, Harald abordó temas contemporáneos con valentía, como lo demuestra su discurso en 2016 en apoyo de la igualdad LGBTQ+ y la diversidad cultural en Noruega. Aunque su familia enfrentó momentos de controversia, como las dificultades de su hija Marta Luisa y la princesa heredera Mette-Marit, Harald mantuvo su compromiso de servicio al país. A medida que el pueblo noruego se prepara para dar la bienvenida a su sucesor, Haakon VIII, el legado de Harald V permanecerá como un símbolo de resiliencia y modernización en la monarquía noruega.





