El arranque de 2026 ha encendido las alertas en el ámbito laboral mexicano, particularmente en Sonora, donde la disminución de patrones registrados ante el IMSS ha tenido efectos notables en la economía local. Según el último reporte de la Unidad de Investigación de Meganoticias, el primer mes del año cerró con la baja de 5 mil 842 patrones en todo el país, lo que representa una contracción mensual de 0.6 por ciento. Esta tendencia negativa ha sido especialmente severa en Sonora, que registró una caída de 2.6 por ciento en el empleo formal, ubicándose así como el segundo estado con peor desempeño, solo superado por Campeche, cuya contracción alcanzó el 4.1 por ciento. Los datos presentados por el IMSS reflejan una situación preocupante, no solo por el número de patrones que han dejado de operar, sino por el impacto directo en la generación de empleo y el dinamismo económico de la región.
La disminución en el número de empresas registradas ante el IMSS no es un dato aislado ni menor, ya que implica una reducción en las fuentes de empleo formal y afecta directamente a la economía estatal y nacional. Menos patrones significan menos oportunidades laborales y un menor flujo de recursos en diversas cadenas productivas. Este fenómeno genera un círculo vicioso en el que la caída de empleos reduce el poder adquisitivo de las familias y, por ende, la demanda interna, agravando el enfriamiento económico en sectores clave. En Sonora, la preocupación aumenta debido a su vocación industrial y agropecuaria, actividades que dependen en gran medida de la estabilidad y crecimiento del sector formal.
El reporte mensual del IMSS destaca que la contracción de plazas laborales registrada en enero de 2026 es la más profunda de la última década, superando incluso la caída experimentada en 2021 durante la pandemia. Entonces, en medio de la crisis sanitaria, se lograron crear cerca de 48 mil empleos formales, lo que contrasta con la situación actual, donde apenas se generaron 3 mil 37 empleos permanentes a nivel nacional. La pérdida de 11 mil 141 plazas eventuales, muchas de ellas relacionadas con trabajadores de plataformas digitales, evidencia una transformación en el mercado laboral y la vulnerabilidad de ciertos sectores frente a cambios económicos y tecnológicos.
Este retroceso en el empleo no se limita a Sonora, sino que afecta a varias entidades federativas. Estados como Yucatán y Tabasco también reportaron números negativos, con contracciones que van desde el 0.002 hasta el 2 por ciento, respectivamente. Las pérdidas más marcadas se presentan en sectores estratégicos: el agropecuario cayó 3.4 por ciento, el extractivo 2.4 por ciento, la industria de la transformación 2.1 por ciento, y la construcción también retrocedió 2.1 por ciento. Estos datos confirman que el problema es de alcance nacional y que sectores tradicionalmente generadores de empleo formal están enfrentando serias dificultades para mantener su plantilla laboral.
El inicio del año deja un panorama complicado: menos empresas registradas, menos empleo formal y señales claras de desaceleración económica. La reducción de patrones ante el IMSS va más allá de simples ajustes empresariales o cierres temporales; es un indicador directo de que el motor productivo del país pierde fuerza. Los expertos advierten que, de no revertirse esta tendencia, las consecuencias podrían extenderse durante los próximos meses, afectando aún más la estabilidad de miles de familias y la capacidad de recuperación de la economía nacional. Autoridades estatales y federales se mantienen en alerta y analizan posibles medidas para incentivar la creación de empleo y evitar que la crisis laboral se profundice en lo que resta del año.





